Opositando a chufla


Los ataúdes están sobrevalorados
Septiembre 20, 2009, 5:34 pm
Archivado en: Cine, Reflexiones

Esta semana tuve el privilegio de revisitar El baile de los vampiros (o Pardon Me, But Your Teeth Are in My Neck), de Roman Polanski. Hay una escena en la que el conde Von Krolock va hacia la capilla con su hijo homosexual (es un dato importante para el desarrollo de este post) y se meten en sus respectivos ataúdes con la inestimable ayuda de Koukol, su sirviente supersexy. Pues bien,  yo me quedé con aquel detalle. Siempre me ha llamado la atención esa característica común de los vampiros. Esa vulnerabilidad. Estar ahí indefenso durante las horas del día, sin poder hacer nada si al protagonista de la peli le da por bajar y tirar de estaca. Menuda mierda de villano, ¿verdad?  Esa condición de humano que todavía arrastran de tener que dormir por cojones. No les valía estar a oscuras por la cripta, haciendo paseos en círculo y tal, aburridos, sí, pero estando alerta en definitiva,  ¡coño, que son unos berzotas!  Luego están los ajos, los crucifijos, el agua bendita, la luz… y tampoco aparecen reflejados en los espejos (hecho que dificulta bastante el intentar morder en una tienda de espejos si se pretende ir de incógnito).

Puntos débiles tienen por doquier. No sé, yo sólo les veo desventajas… los han inventado un poco con la chorra, ¿no? Son unos pobres desgraciados a mi modo de ver.


1 comentario por mucho
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¿Has visto Déjame Entrar? (o Let the Right One In o Låt den Rätte Komma In) Te la aconsejo, verás cómo suben las vampiras alevines. La culpa es de los padres, que las vistas como góticas.

Comentario por escribidor




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