Opositando a chufla


Pronunciad mi nombre: Phil
Junio 8, 2009, 7:51 pm
Archivado en: Relatos

Mis vecinos son idiotas. Antes esos tipejos me paraban los pies. Los muy exaltados se abalanzaban sobre mi hercúleo cuerpo y lo sacaban de aquí como alma que lleva el diablo. En cambio ahora se limitan a saludarme con expresiones carentes de buen gusto. «Buenas, Phil. Otra vez al lío, ¿no?». «Ey Phil, antes metí tu nombre en Google marcando ‘Voy a tener suerte’ y me salió una página en la que ponía ‘Vaya, hoy Phil tampoco va a tener suerte’. Ja-ja. ¡Hasta mañana, Phil!». «Phil, dile a Lucifer que pronto estaré con él». Y juro un día de estos me mato, a ver al final quién ríe mejor.

El primer intento fue saboteado por un viejo carcamal, quien cogió por un extremo de la manguera y la tiró a la calzada, jodiendo así la cadena de mi sofisticado dispositivo. Los siguientes fueron más violentos, como la vez que un adolescente gamberro con botas de nazi rompió a la ventanilla del conductor con un pedrusco justo cuando ya empezaba a quedarme dormido, dándome en la cabeza y siendo hospitalizado más tarde por un traumatismo. Y yo entonces ansiaba que el monóxido de carbono entrara lentamente en mis pulmones tras haber girado la llave de contacto. Amaba esa sensación de no-vida.

No hay día que pase en el que no me meta en mi Cadillac. Siempre me ha encantado la idea de fantasear con múltiples modalidades de suicidios y la del coche gaseado ha sido la que me ha proporcionado más fama. Pienso que las propias tentativas son las que ahora me impiden quitarme la vida. Si algo de esta vida me gusta, ¿por qué acabar con ella? En este barrio soy alguien. Soy Phil, el suicida. Hubo otro. Otro suicida quiero decir, pero a éste no le dio tiempo de paladear las mieles del éxito, aunque ahora haya algunos posmodernos de la zona que estén convirtiendo a ese indeseable en un jodido mito. Dicen que nadie compraba los cartones de leche como lo hacía él. Y no sé, ahora que lo pienso puede que tengan algo de razón. A la hora de pagar soltaba los centavos de una manera muy particular. Un movimiento de dedos juguetón hacía que las monedas resbalaran por sus falanges, siendo ésto claramente una brillante metáfora de la caída de las hojas del árbol capitalista. Joder, era un genio. Qué sé yo… un saber estar a la hora de esperar el ticket de compra que jamás creeríais… Lo que no entiendo es por qué únicamente lo hacía con la leche.

En fin, quizás se lo merezca y lo hiciera mejor que Phil. Phil sigo siendo yo, eh, sólo que adoro mi nombre y tengo que escucharlo por mi propia voz muy a menudo, porque si no me derrumbo…

Bueno, las 13:30. Ya es la hora. Vamos allá… venga, venga… vamos, my sweet Cadillac… Mierda. No arranca.


2 comentarios por mucho
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Phil, Phil… Es verdad que tiene una resonancia muy peculiar, muy de acabado. Muy de gabardina perezosa, de calva despeinada, de suspiro y esparadrapo en el dedo ¡Joder! Puesto a pedir, de pañal para adultos, de pañal usado durante tres días seguidos.

PD: Puede que sea la batería, si quieres mete gas y empujo por esa cuesta, no me cuesta nada hombre, no tengo prisa, no voy a ninguna parte, estoy desempleado, tengo un aire Phil cuando compro cartones de leche, yo también.

Comment por El Hombre de la Pústula

there is only one Phil… Mickelson, Big Phil

Comment por kikogol




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