
… Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la mascara a un par de ídolos generalmente respetados, comprar un boleto al olvido o al no me importa, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.
Foto: Opo en vete a saber dónde // Texto: Fragmento de El lobo estepario, de Herman Hesse / MPtrel: Suede – Trash

- Dame la señal cuando… ¿ya? ¿estamos en el relato ya? Ok… Acabo de ver a vuestro bebé, está durmiendo como un bendito. ¿Cómo le habéis llamado?
- Last.
- ¿Lass? ¿Cómo el del Madrid?
- No. Last. ¿No sabes leer o qué?
- Bueno, se supone que estamos teniendo una conversación. No podemos leer lo que nos decimos, de hecho a ti y a mí todavía no nos han puesto nombres. ¿Cuál te molaría tener?
- Malaquías, por ejemplo.
- Sí, ese tiene mucha categoría. Oye, ¿y lo de Last a qué se debe?
- Ayer me hicieron la vasectomía, ¿sabes?
- Ahh, lo pillo. Vamos, que es el último.
- Sí, creemos que con trece ya estamos apañaícos. Además, se apellida Fernández Márquez y nos parecía gracioso que su nombre completo fuese Last.FM. Ya sabes que su madre y yo nos conocimos gracias a esa web.
- No, no lo sabía. Realmente te conozco sólo desde hace diez guiones. No sé nada de ti.
- Eso es verdad. Antes te he comentado lo de los apellidos y te confieso que me han venido a la cabeza de golpe. Me he enterado a la par que tú.
- Pero si me dijiste que lo habías pensado previamente con tu mujer. ¿No se supone que ese dato ya lo conocías al comienzo de nuestra conversación?
- No, porque si te das cuenta me acabas de desvelar que estoy casado. Y ni zorra, oye. Somos personajes a los que están construyendo sobre la marcha. Mira, es muy fácil de entender… al empezar me has venido con que acababas de ver a nuestro bebé. Muy bien, ¿podrías describirlo físicamente?
- Pues ahora que lo dices… ¡Qué horror!
- No digas eso de mi chiquillo, hombre. Que yo todavía ni lo he visto.
- No, no. Me refiero a que tienes razón y este asunto me parece monstruoso. A ver, ¿qué será lo próximo en salir de mi boca? ¿Sí? ¿No? ¿Probando? ¿Probando? assdsjsa @|2 5 54/60 5& $ %$ ☼ ♂ ٤٪£ў Ѳ ♫ ♠ Ш.
- Estás haciendo el ridículo. O por lo menos eso es lo que pretende hacernos ver quien quiera que sea el cachondo que nos ha inventado.
- Mira, y ahora vuelvo otra vez por la puta cara al asunto ‘Last’. Soy el voluble del relato. Y tú muy cruel. En el colegio sus compis se mofarán continuamente con preguntas del palo “Last, ¿qué eventos nos tienes para el finde?”.
- Es una crueldad, sí. No lo había pensado, je. Ya no puedo rectificar, ¿no? ¿Sabes si ya le hemos bautizado?
- Te iba a contestar que no, pero te diré que sí. Para joderte.
- Bueno, ¿nos vamos al carajo ya?
- Excelente.
- Pues adiós.
- Adiós, adiós, adiós ♫.
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Perdonad por haber estado tanto tiempo desconectado del mundo irreal. En este mes me han pasado muchas cosas. Buenas y jodidas. No entraré en detalles, el blog es personal pero no tanto. Lo voy a resumir rápida y superficialmente: Estuve unos días de retiro espiritual en mi isla preferida y cuando volví decidí enclaustrarme para estudiar como una locaza, saliendo únicamente a que me diera el sol playero. Desde entonces estoy inmerso en la elaboración de mi primera novela. Y cuando digo primera no es porque pretenda escribir más, sino porque simplemente es la primera, joder. No es coña, eh. Si veis que a partir de ahora actualizo menos es por eso. Una vez la termine ya no me quedaría cosas por hacer, puesto que el árbol lo planté siendo un niño e hijos dicen por ahí que ya tengo varios.
Volviendo a la novela… será la historia de un viaje en barco con una tripulación un tanto pintoresca. Es lo único que puedo adelantaros, está basada en hechos reales y sí, será en clave de humor.
De momento os dejo con una relato-reflexión que escribí en aguas mediterráneas:

Dos señores hablan tan efusivamente en el puerto de una isla mediterránea que se les ha hecho de noche. No saben cómo parar la sangría, ya que cuando uno va a cortar por lo sano el otro sale con un asunto la mar de interesante. Ojo, la mar de interesante. ¿Lo pilláis? Ja-ja.
Es un no parar. A pocos metros de ellos hay un barco de bandera alemana en el que varios tripulantes siguen con curiosidad la escena. Uno de los interlocutores piensa que tal situación no va a llegar a buen puerto, (y sonríe al caer en la cuenta de su ocurrencia. Buen puerto, ja-ja. ¿Pero cómo se puede tener tanta chispa?) de modo que decide dar el primer paso y opta por la despedida:
Bueno, Federico… estaría departiendo con usted horas, pero creo que a estas alturas mi señora ya me estará esperando con la mano muy abierta. Ya me entiende, je-je.
Ambos se estrechan las manos y Federico le replica rápidamente:
Ricardo, a esto me refería antes cuando hablábamos de aquel asunto… ¿Ve? ¡Esto sí que es un buen apretón de manos!
Ricardo, todavía con su mano derecha enjaulada en la de su amigo, responde:
Sí, sí, no podía estar más de acuerdo. ¿Pero cuándo cree que caerá el mojón? Ya sabe, mi esposa. Je-je.
Y es que Federico en sus tiempos mozos desarrolló una tesis que decía lo siguiente: Todas aquellas personas que hablen varias horas de manera tan animada que se escupan unas a otras podrán, en un momento dado y gracias al esfuerzo invertido en el proceso, crear de la nada un mojón estrechando simplemente sus manos. Lo demás viene solo, aunque no vendría mal que ambos lo deseen MUY FUERTE para que ocurra. Todo esto lo explica muy claramente en varios postulados, pero el principal es en el que afirma que la expresión “apretón de manos” es por algo. Que nuestros antepasados la bautizaron así por algo, vamos. Ojo, las posibilidades de que la turba aparezca no pasan por cuanto más se apriete. Es algo psíquico.