Opositando a chufla


La trilogía de Pietrov
Febrero 19, 2009, 6:00 pm
Archivado en: Art, Blogs, Literatura

Chicos, que me editan las obras en las que he estado trabajando los últimos meses. A continuación os hago un resumen de las tres partes.

(Libro I) ESPERE POR FAVOR, CARGANDO…

La historia de Pietrov, un albañil que se pasa las horas cargando sacos de cemento y metiéndolos en la furgoneta. Hay un momento en el que parece que va a entrar en la tienda y va a pasar algo, pero no, sale de ella con más sacos.

Es como si la propia novela estuviera construyéndose a tiempo real por ese hombre. MEN AT WORK. Esa es la idea. Estamos ante un nuevo modo de tratar el hilo argumental, en un continuo stand-by. Qué demonios, el albañil ni siquiera será un albañil 100%, a éste le faltará la cabeza y una mano, a la furgoneta el chasis y a los sacos el saco, el cemento sí estará, pero flotando en el aire. Tenemos que imaginar que todo lo que hay en ese libro estará inacabado, como si fuese un videojuego al que hemos entrado furtivamente mientras ponía ‘Loading…’. Eso es.

Veremos también a unos 10 niños que están en una plaza, justo donde el albañil tiene aparcada la furgo. Estos niños están sorteando el turno de portero, porque van a jugar un partido callejero. Y lo hacen con el 25 y la pirula. El niño encargado pronuncia los números de la siguiente forma: “un”, “d…”, “tre”, “cu”, “c..co”, “pi…r…u….l”. Los demás, claro, no entienden nada. Uno hasta abre la boca para decir: “¿Pe… q.. di.. ss?. Qu…t…pa…n…la boca?” Los otros se reirán ante ese desaguisado: “J..A…JJJJJ.AA..JJJ” Y se asustarán de ellos mismos por tener una risa tan entrecortada y de enfermos de pulmón. Pero, joder, no se asustan de verse unos a otros, mutilados, sin orejas, sin sobacos, sin piernas. ¡Ja-ja!. ¿Cómo pensaban jugar al fútbol?

(Libro II) ESPERE POR FAVOR, DESCARGANDO…

Segunda parte de la historia de Pietrov. Esta vez nos lo encontramos en el cuarto de baño de su casa, donde se pasa toda la novela haciendo de vientre. Pasarán los años y él seguirá ahí. FIN.

Es como si la propia novela estuviera cagándose a tiempo real, en plan ’soy tan mala que me cago en mí misma’. Un hombre que echa mierda sin parar, que desprecia su propia obra. Están contando su vida pero él prefiere quedarse en el váter. Jamás “se verá” al albañil, trataremos la historia desde otro punto de vista: sus compañeros de piso aporreando la puerta y blasfemando, haciendo las maletas, largándose, llegada de nuevos compañeros, descripciones de los diferentes tipos de ruidos del propio Pietrov trasteando en el cuarto de baño, de la luz por debajo de la puerta, etc.

‘Downloading’. Esa es la idea.

(Libro III) NOW PLAYING

En esta tercera parte de la saga veremos que Pietrov lo está pasando francamente mal. Anda deprimido por la crisis financiera actual (<<– drama social, posibles negociaciones en un futuro con León de Aranoa) y está hasta las pelotas de su curro de albañil. Llega un momento en el que recuerda la única vez en su vida en la que ha sido feliz: cuando era un niño y fue de vacaciones con su familia a un pueblecito ruso con playa.

Ahí sí que podía decirse que era un ser puro y sin preocupaciones, mientras que ahora está en terapia. Os pongo en exclusiva un fragmento de la obra: “¡Ay! ¡Lo que daría por pisar ahora mismo aguas saladas mientras escucho el gorgoteo de las gaviotas! Madrid me está matando. ¿Por qué, Pietrov? – le contestó la doctora Márquez. Porque verá… aquí… AQUÍ NOW PLAYING. NOW PLAYING, DOCTORA. NOW PLAYING.”

Éste es el punto de inflexión de la historia. La psicóloga graba todas sus sesiones con una videocámara en un trípode. Fijaos en la situación. En las últimas 80 páginas del libro ella cree que Pietrov con ‘Now Playing’ se refiere a la ausencia de playa en la capital de España, pero no es eso. Al final se descubrirá que Pietrov sólamente estaba avisándola de que no había presionado el botón REC, sino el de Play, y que estaba reproduciendo la sesión anterior.



Piel de cebra
Febrero 17, 2009, 1:46 am
Archivado en: Fotografía, Música

¿Qué le dice una cebra a otra antes de cruzar un paso de cebra? ¿Eh?

Decídmelo.

Foto: Opositor // MP3: Dredg – Zebraskin



Living room
Febrero 16, 2009, 12:50 am
Archivado en: Anécdotas, Frases, IuTurrrr, Literatura

El otro día asistí a una quedada familiar en plan merendola. Llegué el último pero todavía me estaban esperando. Me abrieron la puerta y justo cuando yo hacía el amago de tirar hacia el salón, escucho: “No, Opositor. En el salón no, estamos en la salita de estar”.

En ese momento todo me parecía guay, procesé la información en tiempo récord y allí me teníais, haciendo un giro de cadera digno de Ortega Cano. Cambié mi dirección de ruta, entré en la salita, besé y hablé de las mismas estupideces de siempre. Un rato después, en una pausa de mis aclamadas intervenciones y mientras veía ya el poso del café, me dio por pensar. Me dio por pensar en la frase que mi tía me dijo minutos antes.

“Estamos en la salita de estar”

Menuda revelación. “Estamos”. “De estar”. ¿Quién fue el genio que las bautizó de esa manera? ¿Y si me llega a decir lo contrario, “no estamos en la salita de estar”? ¿Significa eso que el estado de existencia de mis familiares en ese momento sería discutible?

¿Qué me decís de la versión anglosajona? Living room. Yo no soy un experto en los idiomas, de forma que lo traduciré lo más garrulo posible. Living room significa cuarto de vivir o para vivir. Éste es más jevi porque la versión cañí, la nuestra, se puede interpretar en plan estado del Messenger… tu estado es ausente, no disponible o lo que sea, dependiendo de dónde te encuentres. Pero los cuartos para vivir es otra cosa. Se supone que si no estás en uno de ellos no estás viviendo, la vida sólo se desarrolla en esos metros cuadrados. De modo que las calles, las oficinas, los estadios, los centros comerciales, etc. se encuentran atestados de zombies.

Llevaré a cabo este concepto en forma de novela. Se llamará “Salitas de estar o no, me cago en mi puta vida”. La historia narra la vida de un niño tudelano que nace en una de estas estancias de la casa y vive acojonado porque su madre le ha metido en la cabeza que si sale por la puerta morirá frito por un mecanismo muy puto que instaló a lo poste perimetral en Lost. Siento el spoiler, pero es un detalle indispensable. Ojo, su madre lo parió teniendo ya el Síndrome de Diógenes. Hacen pipí y popó allí mismo y todo está manga por hombro. ¿Qué cómo compran la comida? Para eso tendréis que comprar el libro.



Sueños de un seductor
Febrero 12, 2009, 5:20 pm
Archivado en: Frases, Sueños

Anoche tuve un sueño que quiero compartir con vosotros, la muchachada. Iba de viaje a algún lugar de Marruecos y no se me ocurría otra cosa nada más pisar tierra firme que ensayar una obra de teatro que tenía en mente. Todos los actores eran amigos míos o conocidos que casualmente andaban también por allí. En uno de los descansos decidí visitar la ciudad, ya que todavía no me había dado tiempo. Callejeando por la Medina encuentro un local demasiado moderno, el contraste con las casas colindantes se hizo más evidente en el momento que entré. Alrededor de las paredes y en éstas proliferaban esculturas y cuadros asquerosamente pretenciosos. En el centro de la sala, cinco o seis snobs departían alegremente y sonreían cuando se percataban de nuestra presencia. Y digo nuestra porque eso era una puta pesadilla: no paraban de llegar personas, a cada cual más rara.

Nos íbamos sentando en unas sillas de plástico que aparecían de la nada, y que cada vez había más. Supuestamente iban a dar una charla-cena y yo llegado a este punto ya me habría marchado, de no ser por aquella pareja que entró preguntando si allí se podía follar, obteniendo respuesta afirmativa por parte de los organizadores.

Resulta que en la primera fila de asientos se encontraba un antiguo compañero de clase al que no veo desde hace tiempo, así que decidí acercarme. Tenía un semblante serio, como de estar muy jodido interiormente. Nada más saludarle, sin vacilar y de mala gana, me suelta:

Puedes calcular el grado de maldad de cada moro en el momento en el que te sonríen mostrándote sus dentaduras.

Como los caballos – pensé.

Ven, salgamos de aquí. ¿Quieres un Mágnum? – me dijo mi compañero levantándose de la silla. ¿Por qué no? – le respondí. Fuera había una máquina de Frigo y finalmente me invitó a un Frac. Pero entre resoplidos, ya que vio los precios y protestó: “1 €, 1 Mágnum. Putos ladrones

Y nada, hasta ahí el sueño. Porque efectivamente, me desperté justo en el momento en el que iba a comerme el helado.

Pero, ¿qué pensáis de la frase de la maldad? Genialidad, ¿no?



Los revisores no son personas
Febrero 10, 2009, 6:47 pm
Archivado en: Anécdotas

En uno de mis frecuentes viajes en tren de cercanías se me ocurrió la estampa que a continuación voy a relatar. Imaginad al revisor de la foto -todavía con cara apacible- yendo por el pasillo y que al llegar a vuestra altura le enseñéis el billete sin él pedíroslo. Ante tal afrenta, él estalla, se pone como un basilisco (ver foto) y os grita: “¡QUE NO QUIERO VER SU BILLETE, HOSTIAS!”

Todo ésto es porque la semana pasada me pasó algo parecido. Yo estaba al final del vagón y el revisor entraba. Justo en ese momento vió que yo ya estaba sacando el billete de mi bolsillo y que jugueteaba con él (con mis dedos) teniendo como a veinte personas antes que yo. Fui demasiado diligente para él, por lo visto, porque cuando se lo entregué me puso mala cara. No sé si fue por sacarlo antes de tiempo o por juguetear con él. Se admiten apuestas.

Y vuelvo a la idea de antes. Imaginad la locura de ir buscando vagón a vagón al revisor para enseñarle ese cacho de papel. Es decir, que la iniciativa sea del viajero, no de él. En los vagones se formaría un tumulto del copón, habría más ambiente y calor humano y se haría ejercicio. Todo ventajas. La multa te la pondrían si en todo el trayecto no le has encontrado. En el andén hay un chinorri esperándote con algún castigo o algo. Vaya estampa, ¿no?