Opositando a chufla


Calla y sigue tirando, perra
Noviembre 25, 2008, 3:50 pm
Archivado en: General, Pamplinas de la Pza. Mina

Anoche cayó CASUALMENTE en mis garras la Diez Minutos de esta semana. No leo ese tipo de revistas, lo prometo. Estaba abierta CASUALMENTE por la página de arriba. En ella se menciona que la Duquesa de Alba ha vuelto de su “luna de miel” con ese señor, al que entrevisté semanas atrás. En los dos pies de foto podemos leer:

La pareja, en la explanada de la basílica de San Pedro, una de sus últimas etapas en Roma.

La pareja el pasado día 14, en el aeropuerto de Madrid, recién llegada a nuestro país.

Yo en ambas veo a tres personas. Lo digo porque no es la primera vez que le hacen ésto a esa pobre mujer. Tengo la certeza de que es la propia Duquesa la que le dice a los periodistas que por favor, la ninguneen. Seguro que éstos al principio le preguntaban que cómo se llamaba su asistenta, para poder incluirlo en el artículo. La Duqui fijo que miraba para atrás y se hacía la loca mientras decía: “¿Detrás? ¿Quién está detrás? ¿Decís que hay una persona a mi espalda? ¡Yo no veo nada! ¡La silla la muevo yo con la mente, en serio!” Pero fijo, fijo.

Lo que me parece raro es que a esa señora se le permita ir de paisano. Me explico. La Duqui me parece tan malvada que creo que tiempo atrás, sugirió a su esclava asistenta que se pusiera por encima una bolsa de basura que le cubriera todo el cuerpo para cuando salieran de paseo. O una máscara hecha con un gran bloque de tofu, a lo Guybrush Threepwood. Quiere anularla, borrarla de la existencia. Nos consta. Y digo yo, Alfonso Díez… ¿no es una romántica luna de miel? ¡Pues llévala tú, coño! ¡Que te los tocas con dos manoplas! Además, no hay cosa más incómoda en este mundo que el rollo carabina. Ya sabéis de qué va el tema, sois carne de posguerra. Y si eso os molestaba en su día… ¿por qué ahora os lo autoimponéis?

La tía ésta de la silla de ruedas es una especie de súbdita funcionaria. Mientras la Duquesa viva siempre será la que le lleva a los sitios y tal. En eso se ha convertido su vida, en un infierno bi-rodado. Siempre será recordada como la que tiró de la puta silla de la Duquesa. Le pasa lo mismo que a los pobres canes que viven en chalets y demás: en el momento en el que el dueño decide poner una placa con la famosa frase ‘Cuidado con el perro’, le convierte a éste en un pobre funcionario.


4 comentarios por mucho
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La verdad es que resulta francamente deprimente el concepto de súbdita funcionaria. En todo caso yo, que siempre tiro por la faceta romántica de cualquier historia, me imagino al Alfonso este esperando en la mega suite del hotelazo a que el zombie payasesco quedé al fin inconsciente yaciendo sobre la cama para pasar a reunirse con la “tiradora de la silla” en su habitación-zulo complemento para esclavos de la suite y poder vivir varios… minutos de tórrida pasión (no me columpio pasando a horas que tampoco son un par de adolescentes).
¡Así es la venganza del siervo!

Me ha molado tu post, tiene un rollo muy opovisión. ;*

Comentario por chaplina

Seguro que le pagan bien por ir empujando la sillita, y hace turismo y todo. Lo chungo es que seguramente tendrá que ayudarla en otros menesteres menos agradables. Por cierto, viste cuando iban por una calle adoquinada? Juas, menudos saltos pegaba la sillita.

Comentario por Penny Lane

Y seguro que encima está agradecida por no tener que llevar cofia, mandil y guantes blancos de encaje al más puro estilo barrio Salamanca…
Un saludo a todos!!!

Comentario por Twat Boy

El empedrado del Vaticano; el traqueteo de la silla.

Comentario por Hongos




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