Opositando a chufla


Vidrios semanales (IV) + bonus
Noviembre 29, 2008, 6:18 pm
Archivado en: Blogs, Fotografía, IuTurrrr

Nuevo episodio de Tú Antes Molabas, titulado La madre. Cada vez molas más.

Sketch genial de Pedro Reyes con mi sobrenombre (vidrio de arriba)

El bonus es el estreno de un nuevo proyecto en el que estoy inmerso. De momento Bielix me ha dado el sí, espero que no se eche para atrás. Todos estáis invitados a colaborar:

El blog, aquí. Para saber de qué va esta mandanga pincha en ‘de qué va esta mandanga’.



Llámame Lola
Noviembre 26, 2008, 6:30 am
Archivado en: Anécdotas, Fotografía, Música

Hace dos años exactos perdí un avión y tuve que dormir en el aeropuerto, en la que fue posiblemente una de las peores noches de mi vida. Siempre que recuerdo esa anécdota se me viene a la cabeza el tema de abajo… y me veo canturreándolo a las 4:34 de la madrugada, con gente a mi alrededor sobando o intentándolo.

Again and again.

¡Qué puta noche tan mala y buena a la vez!

i regret my past

stay alone

Foto: Opo en Salina Dolores // MP3: John Frusciante – Regret



Calla y sigue tirando, perra
Noviembre 25, 2008, 3:50 pm
Archivado en: General, Pamplinas de la Pza. Mina

Anoche cayó CASUALMENTE en mis garras la Diez Minutos de esta semana. No leo ese tipo de revistas, lo prometo. Estaba abierta CASUALMENTE por la página de arriba. En ella se menciona que la Duquesa de Alba ha vuelto de su “luna de miel” con ese señor, al que entrevisté semanas atrás. En los dos pies de foto podemos leer:

La pareja, en la explanada de la basílica de San Pedro, una de sus últimas etapas en Roma.

La pareja el pasado día 14, en el aeropuerto de Madrid, recién llegada a nuestro país.

Yo en ambas veo a tres personas. Lo digo porque no es la primera vez que le hacen ésto a esa pobre mujer. Tengo la certeza de que es la propia Duquesa la que le dice a los periodistas que por favor, la ninguneen. Seguro que éstos al principio le preguntaban que cómo se llamaba su asistenta, para poder incluirlo en el artículo. La Duqui fijo que miraba para atrás y se hacía la loca mientras decía: “¿Detrás? ¿Quién está detrás? ¿Decís que hay una persona a mi espalda? ¡Yo no veo nada! ¡La silla la muevo yo con la mente, en serio!” Pero fijo, fijo.

Lo que me parece raro es que a esa señora se le permita ir de paisano. Me explico. La Duqui me parece tan malvada que creo que tiempo atrás, sugirió a su esclava asistenta que se pusiera por encima una bolsa de basura que le cubriera todo el cuerpo para cuando salieran de paseo. O una máscara hecha con un gran bloque de tofu, a lo Guybrush Threepwood. Quiere anularla, borrarla de la existencia. Nos consta. Y digo yo, Alfonso Díez… ¿no es una romántica luna de miel? ¡Pues llévala tú, coño! ¡Que te los tocas con dos manoplas! Además, no hay cosa más incómoda en este mundo que el rollo carabina. Ya sabéis de qué va el tema, sois carne de posguerra. Y si eso os molestaba en su día… ¿por qué ahora os lo autoimponéis?

La tía ésta de la silla de ruedas es una especie de súbdita funcionaria. Mientras la Duquesa viva siempre será la que le lleva a los sitios y tal. En eso se ha convertido su vida, en un infierno bi-rodado. Siempre será recordada como la que tiró de la puta silla de la Duquesa. Le pasa lo mismo que a los pobres canes que viven en chalets y demás: en el momento en el que el dueño decide poner una placa con la famosa frase ‘Cuidado con el perro’, le convierte a éste en un pobre funcionario.



Photoshufla (V)
Noviembre 24, 2008, 10:22 pm
Archivado en: Cine, Música, Photoshuflaiter

Black Cat, White Cat…



Cuéntame cómo cagó
Noviembre 21, 2008, 9:03 pm
Archivado en: Fotografía, Pamplinas de la Pza. Mina

En el TP de esta semana podemos ver claramente cómo Imanol y Ana cuentan el chiste de la polla del negro a unos niños nigerinos. Pobrecillos. Cómo se pasan estos actoruchos… los chavales locos por llevarse a la boca cualquier cosa y esta gente jugando con sus ilusiones.



La alfombra comunista
Noviembre 21, 2008, 4:43 pm
Archivado en: Relatos

Ya es la hora. Todos han estado esperándole. A ambos lados de la alfombra roja se agolpan periodistas gráficos y fans enloquecidas. De pronto, el organizador del festival musita: Ahí está. Es él. Un coche negro para frente a él y se lía parda. Las adolescentes entran en la segunda fase de la histeria y vocean de manera heterogénea: ¡Duque, tío bueno! ¡un hijo! ¡tuyo! Los flashes comienzan a saltar. Los fotógrafos forcejean con sus cuerpos para conseguir un mejor sitio. La puerta del automóvil se abre y sale una señora septagenaria. La gente, sorprendida porque El Duque haya venido con su madre. O abuela. Pero el coche arranca y desaparece del lugar como una exhalación. La vieja llega hasta la alfombra roja esperando vítores y luces cegadoras por doquier. No hay reacción. Esperaban al Duque y tienen delante a una señora mayor. ¿Qué habrá sido de él? ¿Vendrá esa mujer en su representación? Improbable – piensa un mosqueado organizador del evento. Si estuviera nominado a algún premio tendría sentido, pero no lo está. Él vive de estos numeritos.

Comienza la gala y todos los asistentes al Teatro se preguntan quién puede ser esa señora que se aferra con fuerza a su bolso de cuero y mira con curiosidad al escenario a través de unas minúsculas gafas. Los premios han sido entregados, se clausura una nueva edición del festival y los invitados acuden a la fiesta privada que está planeada en la zona anexa al recinto. Pero antes deben pasar por el stand publicitario. Viceroy, Freixenet y Nesquik son las marcas que aparecen tras las estrellas. De nuevo, fotos y más fotos. Y otra vez la señora. Photocall nulo, nadie quiere malgastar energías y megas en esa vieja.

Ahí es cuando la situación da un giro de trescientos sesenta grados. La señora tira el bolso al suelo, se abre la blusa dejando al descubierto sus dos decrépitas mamas y grita furiosa: ¡¿Pero es que no me reconocéis?! ¡ Soy El Duque! Los periodistas no dan crédito a lo que están viendo, y tras varios segundos de conmoción, empiezan a fotografiar como locos. Finalmente, entra en escena una vez más el organizador del festival con una manta bajo el brazo. Se la pasa por encima a la anciana y la acompaña hasta donde está la recepción. Ésta, llorando y posando al mismo tiempo su cabeza sobre el hombro de aquel señor, murmura: “¿Qué pasa, que por ser ahora una señora mayor no voy a actuar bien? ¿Ya no me quieren? Son todos unos superficiales”.



La X siempre indica el lugar
Noviembre 20, 2008, 6:40 pm
Archivado en: Fotografía, Música, Pespuntes, Senderismo

Nunca me ha gustado del todo fotografiar cielos, más que nada porque me parece un recurso fácil y efectista.  Pero estas dos me gustan, una es del pasado martes en Salina Dolores y la otra de ayer en la Ribera de Gaidovar. Mar y montaña. He estado de ruta los dos últimos días y mis pies ya no son tales, sobre todo porque lo culminé anoche con un partido de fútbol sala. Aunque he de decir que mola esa sensación de cansancio sano. Retorcer los pies, doblar los dedos hacia adentro mientras estás en el brasero (soy de pueblo, en mi casa es lo que se destila) y viendo Bonafont.

Caminando por un sendero recordé una vieja creencia que se remonta décadas atrás y es la de los espías americanos. En el pueblo de mi madre era muy común. Veías algo raro con los prismáticos: un poste extraño en la ladera de una montaña, por ejemplo. Faltaba tiempo para que un autóctono de la zona te dijese ‘eso seguro que son los americanos, que nos espían…’ Yo por entonces me lo creía pero ahora que lo pienso… ¿quién iba a querer espiarte a ti, gañán?

En fin. Perdonen por este desastre de actualización, la falta de cohesión entre texto, párrafos, foto, música y toda la pesca. Prometo que la próxima será mejor y con el resto de fotos antológicas que parí.