Opositando a chufla


Mi porcelana
Octubre 5, 2008, 11:04 pm
Archivado en: Noticias

Alfonso Díez me recibe en su nueva y flamante casa, aunque incompresiblemente ésta huele a ropero viejo. En ella puedo ver miles de objetos antiguos y llenos de polvo. Me siento en un tresillo Imperio siglo XIX y el anfitrión me acerca una humeante taza de poleo menta. Se sienta a mi vera y masculla entre dientes:

Ese maricón no sabe de lo que habla. A mi cari no la llamo ‘mi porcelana’. Y ‘mi princesa’ menos todavía. A ella, aunque le parezca increíble le va el rollo sumiso. Subyugada. Le gusta ser mi súbdita.

El chamarilero del Rastro calla por un instante, cree haber escuchado un ruido en la cocina. No le da mucha importancia y sigue con su speech: Sí. No se sorprenda. Continuamente le suelto un cariñoso ‘Cayetana mía, ven aquí y tócame el cayetano’. A ella eso le pirra. Le pregunto por la enfermedad que sus hijos alegan para evitar la boda entre ellos y me responde de manera contundente: Mentira podrida. La Duqui está perfectamente, más jovial que nunca. Cada minuto me dice la misma mierda. Me dice ‘¿estoy bien peinada?’. Pero eso no es demencia progresiva, joder. Eso se llama coquetería. Además, mientras lo hace veo perfectamente cómo intenta imitar a Clooney en O’Brother. Le sale muy bien.

De repente, sale de la cocina un señor con un maletín y vestido de frac. Alfonso parece enojado, intercambia unas palabrejas con él y le echa sutilmente de su casa alegando que tiene visita. El señor le decía que debía unos cuantos miles de euros o algo así. No sé, no me enteré muy bien.

La quiero -me confiesa repentinamente, inmóvil, todavía desde la puerta. De verdad que la quiero. ¿Piensa que estoy con ella por el dinero?. Mira que más de una vez he sentido el deseo de aprovecharme de ella, eh. Pero no. Sólo tengo que esperar un poco más y entonces por fin… -murmura mientras mira un calendario en el que se ven los días tachados con agresividad. ¿Decía? – le pregunto.

No, no, nada. Cosas mías. A lo que iba… el otro día fuimos a la iglesia del Cristo de los Gitanos, ¿recuerda?. Sacaron las peores fotos que pudieron, todos los periodistas son unos hijos de puta. Y los fotógrafos… esos son los peores. Mi porcelana salía sentada junto a mí en el primer banco del templo de la peor manera posible, parecía que tuviera el coxis roto por veinticuatro partes diferentes.

¿Cómo la conoció?.

Soy anticuario y ella venía de vez en cuando a ver mis reliquias. El primer día que la vi fue muy especial, jamás lo olvidaré. Sería Carnaval. Yo había salido un momento de mi tienda para pillarme un café y cuando volví me la encontré de espaldas, mirando un reloj de cuco. Pensé que era alguien disfrazado y sin dudarlo le toqué la cabeza y le dije: ¡Qué buena peluca!. ¿Te la has comprado en Pepi Mayo?. Se dio la vuelta y yo lancé un grito. No por lo fea que es, que ME ATRAE BASTANTE. Sino por su voz, pensé que hablaba a través de un modulador de voz o algo así. La imagen de Stephen Hawking vino a mi cabeza repentinamente, no sé por qué. Bueno, creo que ya tiene suficiente para su entrada de blog, ¿no?. Venga, váyase. Pero mire por la mirilla antes de abrir la puerta, no quiero que ese señor vuelva a entrar.

Así fue cómo entrevisté al hombre más envidiado actualmente en España.


2 comentarios por mucho
Deja un comentario

¿El hombre más enviudado? pero…¿Ha muerto la duquesa? Joder, esto de no tener tele me tiene out.

Comentario por El Andariego

Se le olvidó enchufarsela.

Comentario por David Aames.




Deja un comentario
Línea y párrafo se rompe automáticamente, direcciones email nunca se muestran, permitido: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>