Ayer, mi abuela tras ver este anuncio:
Cuánta jangá pa un cacho váter.
Y no le falta razón. Se saldría del pellejo que el hombre que está en medio de la multitud tuviera cojones de terminar la frase. Que dijese ‘ahora… a cagar’, en vez de Roca.
Pero bueno, este anuncio por lo menos es más normalito que el anterior titulado Promesas. ¿Para cuándo uno totalmente escatológico, como mandan los cánones? No entiendo esa manía de estilizarlo todo cada vez más. Creo que no tardaremos mucho en ver un spot de Hemoal en el que un señor pasea por una playa en un día lluvioso mientras suena Sigur Rós de fondo. Si es que no pido demasiado… Un viejo que tras orinar en todos los rincones del cuarto de baño menos en el váter, mire a cámara y diga: ‘No pueden apuntar por ti, pero joder, el diseño es la repanocha’.
O mejor, un pivón del quince haciendo uso del bidé o frotándose en una bañera llena de espuma. Por lo menos que el mensaje te quede claro, que cuando estés viendo el anuncio ya sepas de qué se trata. Yo qué sé. Un plano secuencia espectacular que nos muestre los sanitarios y finalice con la entrada de una chacha que los va limpiando a conciencia mientras canturrea la canción del anuncio.
En fin, todo ésto para decir que me perderé la visita de los islandeses a nuestro país (porque pensaba ir al de Madriz). Y ya llevo cuatro perdidos en un mes (Posies, Vetusta Morla, Extremoduro), todo un récord.




