Sigo leyendo y me encuentro con las mejores líneas:
Una ejecución puede completarse en menos de un minuto; de hecho, la acción mecánica es tan rápida que la cabeza permanece consciente unos segundos después de haber sido cercenada.
Por lo visto Luis XVI recomendó que el corte de la hoja fuera oblicuo y no horizontal, ya que de esta forma era más eficaz. El nombre se debe a Joseph Ignace Guillotin, diputado de la Asamblea Constituyente Francesa, quien recomendó encarecidamente su uso para ejecuciones. Y es que manda cojones hacerte famoso en la Historia por este hecho tan lamentable. Seguro que en su lecho de muerte su señora (una visionaria, pariente de Rappel por parte de padre) le susurró “cuántas veces te dije que calladito parecías hasta guapo. Anda que no veas la que te entró con el artilugio de los cojones las narices…”
Me voy por las ramas una vez más. Parezco Andrés Calamaro hoy en Buenafuente… ¿lo habéis visto?. ¿No?. Madre mía, vaya coca más pura que se metió entre tabique y cascarrias. Bueno, pues algo parecido.
Hablaba de Luis XVI y de la consciencia por unos segundos tras la ejecución. Como muchos sabréis, este señor es sentenciado a muerte y tiene que pasar por el mal trago de la guillotina. Y eso es lo más jevi del asunto. El tío ahí con la perola metida en esa cesta, ¿qué pensaría?.
Mucho mejor oblicuo, dónde va a parar… Eso sí, me jode cantidad que lo último que vea en este mundo sea el mimbre éste asqueroso.
Seguro. Y fijo que daría tiempo para que el señor de la ilustración superior le cogiera por los pelos (que por cierto, los hay que tener cuadrados para pillar el molondro moribundo de una persona. Yo ni loco, se me mancharían los zapatos de sangre… quita, quita…) y lo mostrara al respetable como si de oreja y rabo se tratara. Vaya tela. Pensándolo bien, es una buena manera de morir: la gente jaleándote, muchas palmas, etc… Mueres por la puerta grande, sólo que tendrías que aguantar algún que otro insulto de la época (gilipipas, cabeza de chorlito…). Pero da igual, seguro que eso va por el verdugo, que es un animal.
Y todo ésto me ha recordado a la genial película española El verdugo. Y en concreto la escena en la que la Guardia Civil se presenta en medio de una actuación de música clásica, en barca y con megáfono en mano, solicitando los servicios del verdugo. ¡La llamada del deber!. Pero sobre todo, es esta secuencia la que me mata (y nunca mejor dicho):
¡Grande Berlanga!
2 comentarios por mucho
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Sólo falta que la cabeza, aparte de consciente, diga “pero bueno… esto qué es???… pero esto qué es?????”.
SalU2 desde mi retiro.
Comentario por Bielix Mayo 28, 2008 @ 8:40 amVaya, pensaba que ya te había puesto un comentario, pero no.
Mira, ahora creo que me gustaría ser esa pobre cabecita pensante. En esos cinco últimos segundos de vida me remojaría en una playa del caribe, y que el agua y la Ley de la Gravitación Universal me hiciera flotar como un globo hasta llegar volando al siglo 22 y así huir de estos putos exámenes.
Verdugo, proceda usted en cuanto pueda. Gracias.
Comentario por Caperucito Lorca Mayo 30, 2008 @ 12:48 am