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Ya en serio, desconocía que este tío era el productor de aquel exitoso ‘Lágrimas negras’, de Bebo y Cigala. Se trata de Javier Limón, que presenta su segundo disco personal, Son de Limón. Un nuevo trabajo conceptual enraizado en la música tracidiconal cubana y el jazz en perfecta simbiosis con el flamenco.
Este disco muestra por primera vez a Javier Limón al frente de una banda inédita y original, con la que desarrolla una fusión peculiar: flamenco-latin-jazz. Guitarra y percusiones flamencas se funden con pianos y metales de raíz latina y formación jazz y con una sección rítmica (bajo y batería) que puede con todo.
El resultado es una nueva manera de vestir las composiciones de Javier Limón, una paleta de colores musicales mucho más amplia y con mayores posibilidades para jugar con acordes, sonoridades y estilos.
Lo dicho, muy ameno y disfrutable.
Éste es el único dato que sé sobre ella. Ah, y que era muy supersticiosa. Supersiticiones tan dispares como no dejarse nunca unas tijeras abiertas sobre la cama o no poder cortarse las uñas llegada ya la noche. Fantástico.
Cuento todo ésto porque me estoy leyendo un libro de Jodorowsky en el que narra con todo lujo de detalles las vidas de sus antepasados. Eso sí, con tintes heroicos y legendarios, que mola más. Buscar mis raíces es algo que siempre me ha interesado. Hará un año mandé un formulario al Juzgado de Paz del pueblo donde nació mi bisabuela meona para conocer datos de sus padres. A continuación indagar en éstos y así sucesivamente. Problema. Pues que el Registro Civil no entra en funcionamiento en España hasta el año 1871, de modo que me quedé sin saber quienes eran los padres de mi tatarabuelo.
Tranquilos, hubo solución: los Archivos Parroquiales. Con la Iglesia hemos topado, amigos… Le mandé una carta manuscrita, con mi letra de gala y todo, (sí, esa con la que se empieza el curso) al párroco, pidiéndole la hoja bautismal o algo similar. No recuerdo. Sólo sé que al cabo de unas semanas recibo una carta certificada. Vale, guay. Qué párroco más enrollado, será del palo del de Cuéntame, pienso. Una p-u-t-a m-i-e-r-d-a. Cuando ya había cogido el boli para firmarle a la cartera (bueno, a ella en la cara no… en la hoja de recibo), ésta va y me suelta: “El importe es de 35 €”
A punto estuve de clavarle el boli en la yugular de la mala ostia que me entró. No sé, es un poco excesivo, ¿no creéis? (y nunca mejor dicho). Estos siervos de Dios siempre me han parecido como demasiado caraduras, pero sin el como. Son mendigos con sotana, joder. Sobre todo antiguamente y los de pueblo, que aprovechaban la más mínima para visitar a algún alma descarriada a su casa y ya de paso salía de ésta con el buche lleno. Ahora parece ser que se han actualizado y están en plan eBay, cobrando aduanas, gastos de manipulación y tal.
En fin, voy a dejarlo ya porque va a parecer que tengo algún trauma con ellos… algún frota-frota en la capilla entre horas de catequesis o algo. No, nada más lejos de la realidad. Así que empezaré a ahorrar. Entre una cosa y otra supongo que tendré esos 35 eurazos en el 2023 y ya os podré contar si el padre de mi tatarabuelo era talabartero como su hijo o probador de calzoncillos futuristas (aka slip). También puedo hacer lo mismo que nuestro amigo Jodorowsky, echarle imaginación y escribir una novela bizarra y onírica sobre mi familia.
Aunque la mejor opción creo que sigue siendo el ir a ese pueblo y partirle las dos piernas al párroco.
En serio, qué sensación más buena de liberación me ha recorrido por todo el cuerpo esta tarde mientras caminaba… Es lo más parecido a ir desnudo que he experimentado (días de playa aparte). El otro día vistiéndome delante del espejo, entre ésto y el bigote que gasto me asusté, porque creía que era mi bisabuelo.
Pues eso, pensé que os interesaría conocer esta noticia y aquí la tenéis.
Hecho histórico: Primera vez que incrusto (traducción literal) un vídeo de estos en mi blog. Se trata de un adelanto del DVD que van a sacar a la venta. Me acabo de enterar de la noticia y estoy llorando de felicidad.
Sucedió un día de la semana de Carnaval de este año, no recuerdo cuál, pero sé que era fiesta. Vamos, no era un día normal, ya que mi hermano y su novia venían a comer. Eran más o menos las 15:00 y estaban al caer. Bien, pues en mi habitación todavía estaba la bolsa de disfraces que había bajado del altillo para la noche del sábado anterior. En ella, una máscara que me compré siendo un tierno zagal (y que me costó sus buenas perras). La saqué, me la puse y decidí asustarlos de esta guisa en cuanto les abriera la puerta. Ésta era más o menos así:
Pasados unos segundos bastante incómodos escucho la siguiente frase entre balbuceos: “La Parroquia… Son 3 euros”. “Sí, mi madre se hace cargo” -dije, viendo cómo ella pasaba por el pasillo y sentía vergüenza ajena de un badulaque enmascarado.
¡Pero rediós!, ¿Qué hace la tía de la parroquia un día de fiesta recolectando pasta?. ¿Por qué lo hace a esa hora?. ¿Por qué mis padres siguen pagando esa miseria?.
Y es que ese mismo tipo de guión se repite en muchas series (sobre todo españolas), el comparar cualquier situación de la vida cotidiana con algo de rabiosa actualidad (siempre me han gustado estas dos palabras cuando están juntas, no sé por qué). Algo así como:
“Uou, David, no me vengas con esas… que la última vez que decidiste hacer la compra Bush todavía no había desarrollado sus habilidades de motricidad para poder trepar por los árboles”
You’d scratch that itch
When you asked for safe passage
On my shoulders where we slid
And just before you laid
Dead weight upon its shores
I stung you in the face
For that’s the nature of my core
Cuenta un relato popular africano que en las orillas del río Níger, vivía una rana muy generosa.
Cuando llegaba la época de las lluvias ella ayudaba a todos los animales que se encontraban en problemas ante la crecida del rio.
Cruzaba sobre su espalda a los ratones, e incluso a alguna nutritiva mosca a la que se le mojaban las alas impidiéndole volar. Pues su generosidad y nobleza no le permitían aprovecharse de ellas en circunstancias tan desiguales.
También vivia por allí un escorpión, que cierto día le suplicó a la rana: «Deseo atravesar el río, pero no estoy preparado para nadar. Por favor, hermana rana, llévame a la otra orilla sobre tu espalda»
La rana, que había aprendido mucho durante su larga vida llena de privaciones y desencantos, respondió enseguida: «¿Que te lleve sobre mi espalda? ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco lo suficiente para saber que si te subo a mi espalda, me inyectarás un veneno letal y moriré!»
El inteligente escorpión le dijo: «No digas estupideces. Ten por seguro que no te picaré. Porque si así lo hiciera, tú te hundirías en las aguas y yo, que no sé nadar, perecería ahogado»
La rana se negó al principio, pero la incuestionable lógica del escorpión fueron convenciéndola… y finalmente aceptó. Lo cargó sobre su resbaladiza espalda, donde él se agarró, y comenzaron la travesía del río Níger.
Todo iba bien. La rana nadaba con soltura a pesar de sostener sobre su espalda al escorpión. Poco a poco fue perdiendo el miedo a aquel animal que llevaba sobre su espalda.
Llegaron a mitad del río. Atrás había quedado una orilla. Frente a ellos se divisaba la orilla a la que debían llegar. La rana, hábilmente sorteó un remolino…
Fue aquí, y de repente, cuando el escorpión picó a la rana. Ella sintió un dolor agudo y percibió cómo el veneno se extendía por todo su cuerpo. Comenzaron a fallarle las fuerzas y su vista se nubló. Mientras se ahogaba, le quedaron fuerzas para gritarle al escorpión:
«¡Lo sabía!. Pero… ¿Por qué lo has hecho?»
El escorpión respondió: «No puedo evitarlo. Es mi naturaleza»
Y juntos desaparecieron en medio del remolino mientras se ahogaban en las profundas aguas del río Níger.
Evidentemente, en la canción el escorpión es el espíritu (Goliath) que quiere aprovecharse de nosotros, las ranas.
¿Creéis que una persona jamás cambia?. ¿Es capaz de hacerlo en pequeños aspectos de su personalidad pero su esencia sigue ahí?. ¿El que es cabrón despiadado lo es para siempre?. ¿Y el confiado?. Supongo que éste último va aprendiendo de todas las jugarretas que le han hecho y cada vez va más con pies de plomo… pero el hijo de puta es así hasta la sepultura, amigo.
En fin, creo que voy a inaugurar la etiqueta ‘The Mars Volta’, porque cualquier excusa me vale para hablar de ellos.
Abrazos, lametones y feliz fin de semana.
En mi caso, como no tengo perras pues no compraría terrenos/casa, me limitaría a restaurarlas o sería el panadero de la aldea. O el afilador, yo qué sé…
Me ha llamado especialmente la atención Raluy, en el Pirineo de Huesca:
Para los que estén interesados y no cuenten con dinero suficiente, intentarán organizarse de modo que se pueda vivir en el pueblo por un alquiler razonable, a cambio de trabajo en la construcción o colaborando con la comunidad, ya que probablemente se crearán cooperativas de trabajo.
Sólo que no me gustaría irme solo (valga la rebuznancia). ¿Alguien se apunta?. A dejarlo todo, estudios, carreras, trabajos hijoputescos… que no sirven para nada!



