Mi abuelo pasó el último año de su vida levantándose por las noches para comprobar que había apagado el brasero. Iba al salón, levantaba las enaguas de la mesa camilla y se estaba como cinco minutos para asegurarse bien de que el filamento ya no estaba rojo. Luego se volvía a la cama y al cabo de poco tiempo se levantaba de nuevo. Una y otra vez.
Mi abuela pasó los últimos años de su vida sentada en un sofá, haciéndonos dudar cada minuto si nos reconocía o no. La quería con locura y me encantaba pasar las tardes con ella, a pesar de que me repitiera las mismas cosas todos los días. Una y otra vez. El caso es que yo era el que la inducía a ello. Le hacía siempre las mismas preguntas, para que ella me contara todas esas anécdotas que me sabía de memoria. Mis padres muchas tardes se iban a dar un paseo, para desconectar un poco del agotamiento mental que sufrían con esta situación. Si mi madre se ausentaba mucho tiempo sí que lo notaba y era eso precisamente lo que yo quería evitar. Evitar que se enfadara, que luego tuviera gresca con ella, que no quisiera cenar… En definitiva, mantenerla distraída y contenta para que por la noche durmiera plácidamente y no se levantara en pleno invierno con el camisón y descalza. (Un día me topé con ella en el pasillo de esta guisa, cuando volvía de jarana y no me cagué encima de milagro).
Cuento todo esto porque ayer estaba haciendo el hobby favorito del estudiante que supuestamente estudia: mirar por la ventana (al menos antiguamente era éste. Actualmente quizás sea el de dejar el Messenger en un discutible estado de ausente).
Y nada, que lo vi de nuevo. Justo en frente de mi bloque hay un piso donde vive una pareja de ancianos. El señor se pasa la tarde entera asomado a la ventana, saliendo de la terraza y volviendo al minuto para seguir mirando. Supongo que padecerá algo similar a lo de mis abuelos. Eso o que es espía. O James Stewart.
Lo gracioso de este asunto es que ya por la noche, cuando me iba a acostar miré por casualidad y vi su silueta agazapada, acechando entre las sombras. Si hoy vuelve a estar ahí me voy a empezar a acojonar… no quiero convertirme en el quimérico inquilino.
Sea como fuere, llegar a ese punto es un tanto triste. Si me pasara a mí no querría que mis hijos cargaran con ese marrón. Cagarme por las esquinas diariamente, babear viendo la tele, que se me caiga el moco mientras como, no recordar lo que me acaban de decir, etc. No sé, es una situación difícil. Quizás, si tuviera por un segundo un momento de lucidez me plantearía muy seriamente el tema del suicidio, porque esa persona ya no sería yo.
Yo quiero morir dignamente, no con zurullos en los calzoncillos.
9 comentarios por mucho
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Pff, yo la última imagen que tengo de mi abuelo (siendo yo un niño) es meándose encima desconsolado. Creo que eso me ha marcado de por vida, así que me veo identificado con el posts… muy triste.
Comment por IceFran Enero 26, 2008 @ 2:35 pmDiscrepo con la parte final del post. Después de décadas cuidando de tus hijos para que no les falte de nada, y estando allí dia y noche por ellos, lo minimo que se merece la gente que llega a anciana es que se le trate por lo menos una milésima de lo bien que nos cuidaron ellos.
En cuanto a los achaques, sí, como siempre digo, no me da miedo morir (o sí me da, pero menos), pero sí una vejez con achaques.
El problema es que vivimos en una “”cultura”" (nótense las comillas) que es la única en no venerar a sus ancianos.
Comment por Jesús Enero 26, 2008 @ 8:21 pmSería algo así como un intercambio de papeles, ¿no?. Cuando eres padre le cambias los pañales a tus hijos y cuando eres abuelo ellos te lo hacen a ti xD
Si tienes razón Yisas, si es lo que yo también pienso de manera generalizada. Pero no en mi caso, no en mi vejez. No soy capaz de decir ‘les he cuidado durante décadas, ahora que se jodan ellos…’.
Comment por El opositor Enero 26, 2008 @ 8:58 pmEs que eso de “Joderse” es… bastante relativo. Al menos para mí, claro
Comment por Jesús Enero 26, 2008 @ 10:10 pmAdemás, ya no es por el “cambio de pañales”, es que hoy día, el español con 30 años sigue mamando de papá y mamá…
Comment por Jesús Enero 26, 2008 @ 10:11 pmjajaja ya ves jesu, a este paso vamos a “empalmar” el cambio de pañales de la infancia con el de la vejez
Comment por IceFran Enero 27, 2008 @ 9:48 amQuiero aclarar que me refería a una persona totalmente dependiente de los demás. Esto es, como por ejemplo padecer Alzheimer en fase avanzada. En mi caso, pienso que el cambio de pañales en bebés es natural, ley de vida. Pero en alguien ya mayor hay una palabra que se llama pudor y personalmente lo pasaría mal.
Comment por El opositor Enero 27, 2008 @ 12:11 pmCuanta razón.
Más miedo que la muerte me da la vejez.
Comment por thejosetree Enero 27, 2008 @ 2:43 pmMe parece absolutamente adorable lo que hacias con tu abuela,la mía esta empezando a perder la cabeza ahora,pero aun asi a mi tb me encanta pasar las tardes con ella y que me cuente de “los tiempos de las hambres”como ella dice.
Estoy totalmente de acuerdo contigo,es mas pienso que deberiamos empezar a ahorrar desde ya,para que cuando seamos viejunos poder pagarnos un buen asilo con jacuzzi y terracita chill out xD
AH!mancantao la foto.
un beso de Kurt Cobain,al que nunca le gustaron los asilos
Comment por mifuriaparanoica Febrero 1, 2008 @ 4:30 pm