Opositando a chufla


Tonight’s the night
Enero 28, 2008, 6:06 pm
Archivado en: Música, Series

And it’s going to happen again, and again. It has to happen. Nice night.

Tremenda serie, muchachos. Cae tan bien este psicópata que le entran ganas a uno de emularle… Aunque no sé, creo que me conformaré con parecerme a Ernesto.

Parece mentira pero tengo mono de series. En los últimos años no he visto ni House, ni Lost, ni Heroes… y en menos de un mes han caído las dos temporadas de Dexter, la que protagoniza esta entrada. Además, en una semana también me he tragado la primera temporada de Californication. (El ‘fornication’ le va ni que pintado. Por cierto, la escena que os he puesto como enlace es lo mejor que he visto últimamente, juasjuas.). Y por supuesto, estoy ansioso por los nuevos de Me llamo Earl.

Necesito sustitutas de estas tres, ahora que la cosa está paradilla… ¿Sugerencias?. U otros incentivos que se os ocurra para sobrellevar la dura sesión diaria de estudio.



Una de chocheos (no es una tapa)
Enero 26, 2008, 10:41 am
Archivado en: Anécdotas, Cine, La vida es una mierda, Reflexiones

Mi abuelo pasó el último año de su vida levantándose por las noches para comprobar que había apagado el brasero. Iba al salón, levantaba las enaguas de la mesa camilla y se estaba como cinco minutos para asegurarse bien de que el filamento ya no estaba rojo. Luego se volvía a la cama y al cabo de poco tiempo se levantaba de nuevo. Una y otra vez.

Mi abuela pasó los últimos años de su vida sentada en un sofá, haciéndonos dudar cada minuto si nos reconocía o no. La quería con locura y me encantaba pasar las tardes con ella, a pesar de que me repitiera las mismas cosas todos los días. Una y otra vez. El caso es que yo era el que la inducía a ello. Le hacía siempre las mismas preguntas, para que ella me contara todas esas anécdotas que me sabía de memoria. Mis padres muchas tardes se iban a dar un paseo, para desconectar un poco del agotamiento mental que sufrían con esta situación. Si mi madre se ausentaba mucho tiempo sí que lo notaba y era eso precisamente lo que yo quería evitar. Evitar que se enfadara, que luego tuviera gresca con ella, que no quisiera cenar… En definitiva, mantenerla distraída y contenta para que por la noche durmiera plácidamente y no se levantara en pleno invierno con el camisón y descalza. (Un día me topé con ella en el pasillo de esta guisa, cuando volvía de jarana y no me cagué encima de milagro).

Cuento todo esto porque ayer estaba haciendo el hobby favorito del estudiante que supuestamente estudia: mirar por la ventana (al menos antiguamente era éste. Actualmente quizás sea el de dejar el Messenger en un discutible estado de ausente).
Y nada, que lo vi de nuevo. Justo en frente de mi bloque hay un piso donde vive una pareja de ancianos. El señor se pasa la tarde entera asomado a la ventana, saliendo de la terraza y volviendo al minuto para seguir mirando. Supongo que padecerá algo similar a lo de mis abuelos. Eso o que es espía. O James Stewart.

Lo gracioso de este asunto es que ya por la noche, cuando me iba a acostar miré por casualidad y vi su silueta agazapada, acechando entre las sombras. Si hoy vuelve a estar ahí me voy a empezar a acojonar… no quiero convertirme en el quimérico inquilino.

Sea como fuere, llegar a ese punto es un tanto triste. Si me pasara a mí no querría que mis hijos cargaran con ese marrón. Cagarme por las esquinas diariamente, babear viendo la tele, que se me caiga el moco mientras como, no recordar lo que me acaban de decir, etc. No sé, es una situación difícil. Quizás, si tuviera por un segundo un momento de lucidez me plantearía muy seriamente el tema del suicidio, porque esa persona ya no sería yo.

Yo quiero morir dignamente, no con zurullos en los calzoncillos.



Sendero del Pinsapar
Enero 25, 2008, 11:32 am
Archivado en: Fotografía, Senderismo
¡Próximamente en sus pantallas!
En el Puerto del Pinar te preguntaremos boquiabiertos una vez más:


Cuchufletas (V)
Enero 23, 2008, 5:43 pm
Archivado en: Anécdotas, Cuchufletas, Música, Opositadas
Móviles: Ridículum Vitae

La semana pasada. 8:00 AM. Cocina de mi casa.

Aclarar que duermo exiliado en casa de mi abuela, en el mismo piso. Como siempre, tardo 1 minuto en dar con la cerradura entre que está todo oscuro (debido a algún vándalo la luz del rellano no funciona) y todavía no me he lavado la cara. Y claro, luego pasa lo que pasa. Desayuno de rigor: zumo, tostadas, Nesquik y plátano. Cuando estoy tirando todo a la basura entra mi padre por la puerta e intercambiamos las siguientes palabras:

- Buenos días, opositor.
- Hmmpf
- Oye, oye, dame el nº de móvil de tu hermana, que voy a llamarla luego…

Me paro en seco, miro mi mano derecha y tengo la cáscara de plátano. Acto seguido, mi padre descojonándose y yo recogiendo el móvil de la basura.

Móviles: Ridículum Vitae 2

Es curioso, porque parece que lo de la semana pasada fue a propósito. Ese móvil ya estaba casi en el purgatorio y ayer mismo me llegó el nuevo (el cual solicité a primeros de Diciembre, bien por Movistar). Pues nada, a eso que voy a la tienda Movistar más cercana… ya que la tarjeta SIM del antiguo pues era eso, demasiado antigua para éste e iba a pedir un duplicado.

Entro y joder, cómo se pasan con la calefacción… y eso que hacía un día de puta madre. 20º fácil. Me quito la chaqueta y la sostengo con la mano derecha. En la izquierda, la Ley de Contratos que acabo de encuadernar. Se va el viejuno al que estaban atendiendo. Es mi turno. A lo Mr. Bean intento sacar el móvil nuevo del bolsillo mientras le hablo al empleado, hago un movimiento torpe con el brazo, me acaricio y se me cae una puta lentilla. Lo que viene a continuación lo típico: todo Dios queriendo ayudarme a encontrarla y yo diciéndoles que no se movieran. ¡Se sienten, coño!

15-J

Fecha no oficial.

Supuestamente el examen no pasará de ahí… Habré aprobado (juas) antes del 15 de Junio y seré libre. Mientras tanto, me siento como una flor suicida que crece entre los raíles de la vía del tren. Ahora ya sí que empieza la cuenta atrás y yo aquí, una vez más, tentando a la suerte… desaprovechando el tiempo.

Mañana sí que sí (bis).



El conflicto interior de Goliath
Enero 20, 2008, 12:29 pm
Archivado en: Música


Lo he escuchado sólo por encima y he de decir que promete mucho. Ya veremos si supera al Amputechture, porque es al único que podría (los dos primeros son inalcanzables). A partir de ahora empiezan las audiciones enfermizas y demás (es decir, el disco sonando a toda hostia durante todo el día). Antes de acostarme, eso sí, doble ración de Efferalgan.

Os dejo con la canción más accesible que han compuesto estos genios en cinco años, Ilyena.

Ah, por cierto, me refiero a The Mars Volta. Y me parece que un opositor de por aquí va a estar en La Riviera viéndolos en poco más de un mes. Ya lo sabíais, pero tenía que decirlo. Ganas de verlos aumentando…

(Click en la portada para bajar la parte 1 y en ‘The Mars Volta’ para la parte 2)



Carnaval, Lorca y baches
Enero 16, 2008, 4:39 pm
Archivado en: Carnaval, Literatura, Música

Aunque parezca mentira ya está aquí el Carnaval, a pesar de que más de uno está todavía comiéndose los polvorones que les ha sobrado. Personalmente, son unas fiestas que han ido de más a menos (sí, estoy hecho un viejo gruñón… las Navidades las odio, ahora ésto… soy de lo que no hay). De pequeño me encantaba y me sabía casi todas las letras de las agrupaciones punteras. Ahora ya no. Es más, he llegado al punto de aborrecer el concurso que se da cita en el Gran Teatro Falla. Siempre con los mismos tópicos, la misma música siempre, que parece que todos los años se canta lo mismo… No vendría mal una renovación, la inclusión de nuevos instrumentos, la variación de ritmos y tal. No sé, muchos se tirarían de los pelos pero cada año que pasa el nivel baja. Eso sí, el ambiente de fiesta que se respira en las calles, la noche del sábado, el domingo de coros y tal sí que me gusta. Claro, mangurrianes, todo lo que sea una buena excusa para el pirriaque es bien recibido. Porque a fin y al cabo todos los festejos se reducen a esto… a churrar!.

Pues bien, el caso es que durante la dictadura de Franco los carnavales fueron prohibidos por su carácter festivo y poco religiosos. En esos años la fiesta se trasladaba a los baches, pequeños bares y tascas donde la gente se reunía para cantar y disfrazarse a escondidas de las autoridades, aún a riesgo de acabar en el calabozo. En 1993, sale una comparsa llamada ‘El bache’ y que escenifica/canta cosas relacionadas con esta época tan oscura de nuestro país. Como ya se ha hablado en el blog de Jesu de Lorca pues me parecía bien poner un pasodoble de esta gente, siendo éste una ‘adaptación’ (el comienzo es igual) de un poema del granadino (Romance de la luna, luna). Creo que está dedicado a Camarón, que murió un año antes. Esta comparsa, con toda su sencillez, letras cortas y demás sí que me emociona. Diría que la única.



Felicidad
Enero 13, 2008, 10:41 pm
Archivado en: Música, Reflexiones

Para mí la felicidad es un birreo playero al mediodía, sentado en aquella esfera de piedra. Bajo la escalera de caracol. Contemplar cómo el sol se ceba en nosotros, en nuestras pálidas pieles de peleles. Escuchar el fenecimiento de unas olas que se convierten en arena mojada. Una arena que decide hundir mis pies descalzos ante tal osadía, por interrumpir tan magno proceso. La felicidad es eso, vivir esos momentos de paz absoluta, donde mis cinco putos sentidos están colmados de cosas bellas. Sentir lo jodidamente fría que puede estar ese agua. Eso es la felicidad. Agua helada que modifica tu metabolismo. Sí, aquel que está en stand by y necesita este tipo de inyecciones para hacerte sentir vivo. Es una droga.

La felicidad son esos momentos. Pequeñas ráfagas de placer que te recuerdan lo infeliz que sueles ser la mayoría del tiempo. La felicidad es un radiante cielo azul. El nacimiento de una mañana totalmente diferente tras pasar una rabiosa borrasca. Unos rayos de sol, que triunfantes, están como locos por exhibirse.

Hablar de cosas banales mientras la brisa marina hace su labor favorita de instalarse en nuestras cabezas. Y en nuestros corazones. Porque eso se lleva en la sangre, es nuestro combustible. Aunque desgraciadamente, como tal, se va agotando poco a poco… O ipso facto, según la persona o situación. Y es que la felicidad tiene una fecha de caducidad que nadie conoce.

De todos modos, mi dosis de esta droga necesaria está a pocos metros de mi casa. Y a sesenta centímetros de mí ahora mismo. Porque la felicidad también es recordar esos momentos mediante una simple fotografía. O por una canción.

Watch the early morning sun
Drip like blood from the day
See the crazy people run
So many games to play
See the blue suburban dream
Under the jet plane sky
Sleep away and dream a dream
Life is just a lullaby


(Actualización dedicada a todos aquellos yonkis, que al igual que yo intentan mendigar en el día a día un mísero gramo de felicidad)