Lo dicho, quien avisa no es traidor. Se aproximan semanas de comidas copiosas, compromisos familiares, prolongadas resacas, tardes enteras en el casco antiguo buscando el maldito libro que quieres para tu padre… En fin, todas esas cosas unidas a que esta semana vuelven mis hermanos a casa por Navidad (iba a poner entre paréntesis ‘como el turrón’, pero era muy poco original. ¡Oh no, si ya lo he hecho!. Qué tontorrón soy…), quienes reducirán ostensiblemente mi dosis diaria internetil de una manera u otra.
Aún así no bajo la baraja, es decir, no cierro del todo. Puede que actualice para cagarme en Rudolf o cosas así, según esté de ánimos. Y si no, pues nos volvemos a leer después de Reyes. Que sepáis que os tengo vigilados, sed buenos. Porque ya he visto por ahí agazapado a algún paje, no se vaya a chivar a sus superiores de todas esas maldades que hacéis en el día a día.
Nada más, pasadlo bien al menos, cuidado con la carretera y todas esas cosas.
Se supone que también cierro para darle fuerte al estudio. Pero eso no es tan importante…
(risas)
Os dejo con mi último descubrimiento del año (y supongo que definitivo). Oceansize es el grupo, el disco se llama Frames. La canción, Commemorative 9/11 T-shirt.
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Pues sí que me lo pongo, y en los dos sentidos además… Hace unos años este estilo musical lo aborrecía. Supongo que en mi caso el ser español paradójicamente no ayudaba a que me interesase por él. Sí que me gustaban Paco de Lucía y Camarón aunque con reservas, no me entusiasmaban pero reconocía que ahí había calidad. El hecho de estar escuchándolos de fondo todos los días y a todas horas en mi casa tampoco venía bien. Esa fiebre de mi familia se calmó y al cabo del tiempo me interesé por el tema, profundizando más y descubriendo auténticos grupazos como Triana o Pata Negra. Creo que ya lo comenté en la entrada que les dediqué al ‘Blues de la Frontera’ de éstos últimos.
Pero ya aquí entramos en el apartado de la fusión, que a mi parecer es el más interesante. Porque sinceramente, el cante jondo por ejemplo es algo que no me gusta. De manera que esa mezcla de estilos del flamenco con el rock progresivo (Triana) y blues (Pata Negra) me maravilló. Lo dicho, antes tenía muchos prejuicios y pensaba que este tipo de música era sólo para gente sin demasiada cultura musical. Y ése, en cambio, era yo.
Ahora hay dos grupos interesantes de flamenco fusión: Ojos de Brujo y Elbicho. Los primeros de entrada no me gustaron, bueno, y los segundo tampoco. Escuchaba canciones como ‘Locura’ o ‘Tahitá’ y lo asociaba como ya he dicho a gente a la que le gusta morralla, rollo Malú, Niña Pastori, etc. Ojos de Brujo acaban de ganar el Grammy Latino al mejor álbum de flamenco (categoría no muy allá, puesto que los han metido en el mismo saco con gente que hace música muy dispar, como Miguel Poveda). Este verano los ví en el Pemán con mi hermana y fue bestial, tienen un directo apabullante. Bulerías, tanguillos, rumbas, alegrías, soleás y siguiriyas se casan con tambores batá, reggae, hip-hop, tablas indias, vientos cubanos, funk, latin jazz… una mezcla de estilos muy interesante. Lamenté, eso sí, no haber escuchado más su último disco ‘Techarí’ porque lo habría disfrutado mucho más. Ahora mismo estoy enganchado a la versión que han hecho de ‘Get Up, Stand Up’ de Bob Marley, la han adaptado de puta madre al estilo ODB.
Y bueno, ¿qué decir de Elbicho?. Sus singles son eso, singles. Locura, De los malos o Los Rokipankis no son temas muy representativos de todo lo que son capaces de hacer. Mi hermano se compró el primer disco de ellos y de hecho lo tiene muerto de risa, ya que de vez en cuando sólo se pone dos o tres, las más accesibles digamos. Esta semana les he dado una nueva oportunidad (llevan como tres ya, la voz del cantante me recordaba mucho a Antonio Orozco y me echaba para atrás) y me tienen impresionado. De colores + 11 farolas o La Suite (temazo instrumental de casi 15 minutos) son para quitarse el sombrero.
Aquí os dejo con unas muestras, ele!
Elbicho – La Suite
Ojos de Brujo – Get Up, Stand Up (Directo)
Elbicho – La Suite + 11 Farolas
No, todavía no me caso. Es la de una prima y será en agosto, creo. El caso es que al igual que mi flamante sobrina, soy primerizo. De verdad, no miento, es la primera boda a la que asistiré. Mucha gente de mi entorno ya han ido como unas 627 veces a este tipo de eventos (a veces pienso que se tratan de burdas excusas para escaquearse y no quedar), mientras que yo todavía mantengo el himen intacto. ¿Alguna sugerencia?. ¿Voy a lo Scarface con traje blanco para dar la nota?. ¿Trucos para desaparecer cuando tus padres sean los reyes de la pista?. Abran el boquino e ilústrenme.
La bañera, el tercer placer divino
Desde que estoy chungo de la espalda me he aficionado a los baños calientes. Eso sí, nada de mariconadas de sales aromáticas, aceites y fragancias. Aunque pensándolo bien de esa forma sería más placentero si cabe, pero no quiero, joder, que parece que en cuanto salga del baño voy a mear colonia… Pues eso, es gloria bendita aquello. Te deja nuevo, te rebaja el nivel de ansiedad si lo tienes, viene bien para la relajación muscular, etcétera. Creo que será uno de mis vicios una vez a la semana.
Con esta mujer sí que me casaba. Sophie Auster, hija del exitoso escritor Paul Auster. Sacó un disco que no es nada del otro mundo, incluso diría que mediocre. Rescato esta canción, que aunque también sea algo simple su voz me enamora: The Last Poem.
mi sol se me escapa de las manos…
Camino lento, futuro incierto,
¡pero siendo libre!
Actualizo sólo para decir que estoy hecho una mierda (algunos ya lo sabíais), en la totalidad de mi persona. Me he levantado con un dolor de espalda considerable, en la zona superior (hombros, omóplatos y piñones) por el magnífico colchón en el que duermo y en la zona lumbar debido a un mal movimiento el pasado fin de semana jugando al fútbol. Creo que me tomaré el día libre, porque así no hay quien estudie…
Aquí estoy, casi encamado, con una manta eléctrica y leyendo las noticias del día mientras mis padres disfrutan de un bonito paseo. A uno le pasa esto y piensa que ya se está haciendo mayor.
Por cierto, el próximo lunes no, el siguiente ya es Nochebuena.
(gritos, lamentos, puñetazos en la mesa, etc)
En fin, ya pondré mi entrada anual de cascarrabias anti-Navidad en cuanto esté mejor, porque si lo hago ahora me pueden cerrar el blog de las barbaridades que podría decir.
Que tengáis un buen lunes. Es difícil, pero intentadlo.
El cuchillo al reflejar las llamas de las velas lanzó una araña de rayos dorados. Con el rostro radiante entró en el fuego y recitó un poema en hebreo mientras las llamas lo iban devorando. [...] Trepa por los libros ardientes como por una escalera, llega a la cima de la pira y abriendo los brazos en cruz se quema, bendiciendo al mundo, maldiciendo al mundo, dando carcajadas hasta convertirse en ceniza, lanzando llamas en forma de águilas…
Kether era un niño triste y apocado. En sus ojos no se percibía aquel brillo que demuestra que hay alguien ahí dentro. Alguien tras esa rígida corteza de piel, siempre alerta e incapaz de relajarse y dejarse llevar. En el pueblo, los niños de su edad le llamaban el monje. No salía mucho a la calle, no. Pasaba los días enteros sumergido en sus libros y practicando efectos de ilusionismo. Esto último lo hacía siempre a escondidas, ya que sus padres no entendían muy bien aquella afición. Y sobre todo ahora, cuando su profesor les acababa de decir que su rapaz iba a ser un fracasado en la vida.
En esa época Woody Allen no había nacido, es decir, los psicólogos todavía no estaban de moda. Así que la única forma de tratar los problemas era a base de ostias. En este caso las que les propinaba el cabeza de familia en la cabeza (valga la rebuznancia) a nuestro incomprendido protagonista. ¿Posible fundador del Emo?. Monje, incomprensión… bueno no, que he escrito que leía libros por doquier. Eso anula esta hipótesis.
Kether siempre corría mirando al suelo, sin levantar la cabeza siquiera un segundo. Pisoteaba con furia las hojas secas que se iba encontrando mientras lloraba por dentro al ver cómo su sombra se reía de él. Al llegar al parque se detenía y se tumbaba boca arriba en la hierba húmeda. Ese era su momento preferido. Aquel par de horas diarias que pasaba contemplando el cielo azul le hacía sentirse a gusto consigo mismo. Se abstraía de todo y atrás dejaba sus problemas.
Sentía formar parte del ciclo de la vida, como un intermediario entre el suelo y el cielo. Sentía el influjo. Sentía cómo los rayos del sol se proyectaban en su cuerpo y le hacían fusionarse en uno con la Madre Tierra. Vuela alto -se dice a sí mismo, mientras cree ser parte de aquel cielo ya esponjoso, abriendo sus diminutos brazos e intentando abarcarlo en toda su magnificencia.
Vuelta a la realidad, de camino a casa, Kether decide matar a sus padres y a todas aquellas personas que le molestan…
Explosions in the Sky – What Do You Go Home To?
Soy tito (Valverde no)
Bueno, en realidad tío segundo. Mi prima ha tenido una hija y es mi primera vez… lástima que viva bastante lejos y no podamos verla hasta dentro de unos meses. Se llama Candela y creo que ya mide más que yo.
Adiós a los inútiles multiefectos, con ese sonido tan enlatado y sin vida alguna. En breve me voy a unir al club de los pedales individuales así como al de los amplis en los que no se batalla una guerra entre gorrinos (así es como se escucha el que tengo actualmente).
Feliz puente a todos.







