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No me voy a ir por las ramas esta vez. Es el Josh Rouse de este año, sin más. Repleto de guitarra acústica, una voz cálida y precioso de cabo a rabo. Perfecto para estas fechas en las que estamos.
Discazo, HOYGAN.
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Aparte de Jacob, esta semana no paro de ponerme el Urban Hymns. Pero sólo dos canciones. De la 8 paso a la 11, de la 11 a la 8, de la 8 a la 11, de la 11 a la 8… ha quedado claro, ¿no?. Primero una y luego otra. 11-8-. 8-11. Es algo enfermizo lo de estos dos últimos días…
En cristiano, de Weeping Willow a This Time. Me encantan estos dos temas, es una borrachera atmosférica continua (dícese de producción barroca tratada de una manera soberbia, sin llegar a sobrecargar al personal, sino todo lo contrario, le transporta a otra dimensión). Esa guitarra con wah-wah (sutil, no a lo Morello) de Nick McCabe, ese vozarrón de Ashcroft que al final de Weeping Willow se te mete en el lóbulo temporal y que por un canal te dice ‘Beside me’ y por el otro ‘I hope you see what I see’…
Por cierto, me acabo de dar cuenta. Entrada dedicada a Jose, rey de los pelochos… , jeje.
PD: He estado tres días sin ordenador y he sobrevivido. Increíble.
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- Tu n’a pas su me conquérir -prononça Vally, lentement-. Tu n’a eu ni la force, ni la patience, ni le courage de vaincre mon repliement hostile vis-à-vis de l’être qui veut me dominer.
- Je ne l’ignore point, Vally. Je ne formule pas le plus légère reproche, la plus l’egère plainte. Je te garde l’inexprimable reconnaissance de m’avoir inspiré cet amour que je n’ai point su te faire partager.
RENÉE VIVIEN, Une femme m’apparut…
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“ El amor de frente y de espaldas, la ruta de los dedos y las lenguas, los olores de mareas y de pelo sudado, los interminables lenguajes de la piel. Todo lo que enumero sin verdaderamente conocerlo, Lamia, todo lo que tú no quisiste nunca darme y que yo no supe buscar en otras, barrida y destrozada por las lejanas inepcias de la juventud, la estúpida iniciación forzada de un verano provincial, la reiterada decepción frente a esa llaga incurable en la memoria, el temor de ceder al deseo descubierto una tarde en una galería de Lausanne, la parálisis de toda voluntad cuando sólo se podía hacer una cosa, asentir a la pulsión que me golpeaba con su ola verde frente a esa chica que bebía su té en la terraza, ir a ella y mirarla, ir a ella y ponerle ma mano en el hombro y decirle como tú lo haces, Lamia, decirle simplemente: te deseo, ven. ”
Fragmento de Ciao, Verona – Por JULIO CORTÁZAR
En la primavera de 1977, Alfaguara publicó en la elegante colección de cubiertas de color violeta diseñada por Enric Satué el libro de relatos Alguien que anda por ahí, de Julio Cortázar, cuya edición íntegra había sido prohibida en Argentina. Por primera vez se publicaba en España un libro inédito de narrativa del autor, y si bien éste era ya conocido en el país y en dicha ocasión se resignó al circo de las presentaciones y de las conferencias -algo a lo que años atrás se negaba en redondo-, el volumen fue recibido con tibieza o desdén por aquellos que no le perdonaban repeticiones formales (“Cortázar, pero menos”) o aquellos otros que no consentían que la política se entremezclara en sus textos (“¡qué lástima, un escritor que había empezado con tan buena letra…!”).
Al no saber muy bien qué decir sobre él, o no saber exactamente de qué trataba, qué ocultaba, todos pasaron de puntillas en especial sobre Las caras de la medalla, enigmática crónica de la relación -o, mejor, de la falta de relaciones- entre una mujer soltera y un hombre casado que trabajan en el Consejo Europeo para la Investigación Nuclear (¡Cortázar hizo de traductor en el Organismo Internacional de Energía Atómica!); un texto de inquietante lectura donde el protagonista no es capaz de comprender el rechazo amoroso al que lo somete su compañera; un texto que parecía, como se lee en el último párrafo, una pesadilla de la que trató de despojarse mediante la escritura. También era enigmática la dedicatoria (“a la que un día lo leerá, ya tarde como siempre”), a la que se sumó después otro misterio mayor, el contenido en esta frase de una carta que Cortázar escribió al año siguiente a su amigo Jaime Alazraki, uno de sus mejores críticos:
“En Alguien que anda por ahí hay amargos pedazos de mi vida, por ejemplo Las caras de la medalla, cuya historia siguió y terminó en otro cuento muy largo que escribí hace meses y que entrará en otro libro, si libro hay; se llama Ciao, Verona, y fue tan duro de escribir como el otro”.
En una de las clases que dio en 1980 en Berkeley, California, Cortázar completó aquella famosa comparación suya según la cual la novela es al cine lo que la fotografía es al cuento, diciendo que las fotografías más reveladoras no eran, para él, aquellas de perfecto encuadre sino “aquellas en que por ejemplo hay dos personajes con un fondo de una casa y luego, quizá a la izquierda, donde termina la foto, hay la sombra de un pie, de una pierna. Esa sombra corresponde a alguien que no está en la foto y al mismo tiempo la foto está haciendo una indicación llena de sugestiones, apelando a nuestra imaginación para decirnos qué había allí después. La atmósfera que se proyecta fuera de la fotografía, esa aura de misterio, guarda una especie de vibración que me parece indispensable para la realización del cuento memorable, que el lector transforma luego en la memoria y en admiración”.
Con la lectura del por treinta años inédito Ciao, Verona, el lector sabrá a qué correspondía la sombra de Las caras de la medalla y, al mismo tiempo, podrá imaginar otras atmósferas, otras sombras no menos inesperadas.
Acabo de leer este relato oculto y me ha encantado. Curiosamente (y de manera vergonzosa) es lo primero que leo de Cortázar… habrá que empezar ya con Rayuela, ¿no Bielix?
No, no me refiero a la posición sexual.
Y es que al final ayer no hubo playa, pero sí montaña. Llevaba ya tiempo queriendo hacer una ruta con mis padres y para allá que fuimos. En el centro del Parque Natural de Grazalema se halla el Salto del Cabrero, cuyo perfil es una hendidura en la roca caliza, configurando uno de los elementos más característicos de esta serranía. Sobre este accidente geográfico hay múltiples y evidentes leyendas. Una de las más extendidas es la de que un cabrero, en un alarde de destreza, dio un salto de una pared a otra sin derrarmar una sola gota de la leche que le llevaba a su hijo enfermo.
Una leyenda totalmente “creíble”, ya que se trata de unas fallas de paredes verticales de 80 metros de caída y separadas entre sí por una distancia de 50 metros. No andaba tanto en un día desde que hice el Camino de Santiago, así que ya iba siendo hora. Partimos desde el Puerto del Boyar (1103 m) y no sé cuantos kilómetros de ruta serían, sólo sé que tardamos algo más de cinco horas en completar el recorrido (ida y vuelta). Una vez allí, podíamos ver sobrevolándonos a bastantes buitres leonados, quienes aprovechan las grietas de los riscos para nidificar. El camino lleno de vacas, caballos, cabras… ¡y todos libres, coño!. No, va, en serio… es que hacía tanto tiempo que no iba al campo que todo eso me pilló en fuera de juego, doblabas una curva del sendero y te veías a una pedazo de vaca impidiéndote el paso y mirándote fíjamente. Las cabras se te acercaban y por poco más que se comen mis vaqueros. En fin, todo muy jevi para lo cosmopolita que es ya uno…
Nada, que me lo pasé fetén. Y contando ya las horas para la nueva ruta, que posiblemente sea la expedición a la Casa del Dornajo. Os mantengo informados, nenes.
Venga, y os pongo unas cuantas fotejas que hice. Para que veais que no miento y que a veces salgo de casa:
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Lo estábais deseando… Segunda parte de mi sección ‘Cuchufletas’.
Te mato por si acaso me matas antes a mí
Acabo de venir de Correos, que tenía que mandar por certificado el curso que he estado haciendo del Estatuto durante el mes pasado. Y ha sido increíble. Nada más llegar había una cola considerable, he entrado, miro a mi alrededor y avanzo seis pasos al frente. ¿Reacción?. Las caras de algunos de los que estaban allí han empezado a cambiar, parecía que les iba a dar algo. Y sólo porque me he acercado al mostrador a coger el resguardo ese que hay que rellenar para certificar un paquete. Ya se creían que era un lisssssto… ¿Por qué somos así de desconfiados?.
¿Por qué siempre esperamos la putada?.
Mari Castaña, España cañí y pestiños
Ya se pueden registrar dominios que contengan la letra ‘ñ’, ‘ç’ e incluso letras acentuadas. ¿Cual reservariáis vosotros?. Yo lo tengo claro: roña. O cortauñas en su defecto. Adoro esas palabras, jurjurjur.
Como un verano que NO pasó y empiezo a echar de menos
Como comentaba antes he bajado a la calle. Sí, milagro. Pues bien, he cometido la torpeza de bajar con mangas largas. Eso sí, pantalones cortos y chanclas. Me he asado, señores y señoras. (se me ha pegado ya, menudo coñazo el puto Estatuto con los géneros…)
El año pasado por estas fechas ya publiqué algo similar. Yo creo que aquí directamente no hay otoño o mejor dicho, el invierno que hay es como si fuera un otoño. Estamos en noviembre y mañana preveo bañazo en la playa. Eso sí, luego subes al paseo marítimo y te ves a la gente con cazadoras. Son un rebaño del calendario, joder.
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Fue junto con el Frances the Mute (The Mars Volta) el disco más escuchado por un servidor en el año 2005. Los descubrí en un foro de Depeche Mode. Un chaval colgó Bug Eyes y Ode to the Sun y me enamoré de ellos.
Ésta última es la que abre el disco. Un cañonazo en toda regla que comienza con una melodía con mucho delay (efecto predominante en el álbum). Minuto clave: 3:04. Excepcional cambio de ritmo de mano de Dino Campanella (jugón total, personalmente es el que me parece el más talentoso de los cuatro) acompañado de una línea de bajo soberbia. Bug Eyes si no me equivoco fue el primer single, directa, evidentemente, y donde la slide guitar de Gavin Hayes se te mete en la cabeza y no te suelta. Minuto clave: 2:25. Batería/Teclado. Dino en directo toca ambos instrumentos al mismo tiempo. Es, digamos, la calma de este corte. Canta susurrando hasta que de nuevo nos lleva increscendo con la slide guitar al gran estribillo ‘Your departure from the earth is haunting you’.
Catch Without Arms es sobresaliente, destaca la parte del solo. Not That Simple nos lleva a su anterior trabajo ‘El Cielo’: versos de ensueño y un estribillo poderoso. Su final es inquietante…
Seguimos con Zebraskin, un corte que por momentos me recuerda a Incubus. No está mal, pero no es de las mejores. The Tanbark is Hot Lava tiene un ritmo frenético, con un tratamiento de guitarra un tanto heavy por decirlo de algún modo. Sang Real siempre fue una de mis preferidas: ‘Soon this all will come to an end’. Piano, batería electrónica y muy, muy elegante. Salvo su final, con unas risas un tanto desconcertantes. Planting Seeds es soberbia, destaca el poderoso bajo y el ritmillo tan genial de la guitarra.
Spitshine y Jamais Vu son muy buenas. Ésta última finaliza de una manera genial. Hung Over on a Tuesday es tremenda, U2 en estado puro en algunas partes, a la mitad más o menos viene la calma, donde una guitarra chirriante nos pone la piel de ave. Tiene muchos cambios de ritmo y enlaza perfectamente con otro corte udosiano, Matroshka (The Ornament). Delay a cascoporro, dulces melodías y un final con piano que viene como anillo al dedo para cerrar un disco (casi) redondo.
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Escupiendo por la rendija del ascensor
No sé a vosotros, pero a mí eso me chanaba mil. Lo curioso es que siempre lo hacía cuando mi madre estaba presente, es decir, cuando me llevaba al colegio. Mi primera vez la pilló desprevenida porque no pensaría que tuviese a un hijo tan gorrinaco. A partir de ahí me dijo que ni una más, que era un cerdo y que eso no se hacía.
Yo no escarmentaba, porque casi todos los días intentaba hacerlo. Pero cuando me veía con el boquino ya preparado pues claro, se daba cuenta y me daba un toque amistoso en la cabeza. Recuerdo que años más tarde, cuando ya uno pasaba de esas cosas, se me cayeron las llaves de casa por esa misma rendija. Supongo que el karma quería decirme algo.
Ese nombre no te va
¿Os han dicho eso alguna vez?. Solía jugar con mi hermana a buscarnos nombres que nos pegaran a cada uno. Por ejemplo, hay algunas personas que dices, “joder, es que es verdad… mi amigo Antonio tiene toda la cara de un Antonio“. Qué absurdo, ¿no?. Pero lo piensas.
Vendo teclado Yamaha PSR-303
Razón: Obtener dinero para gastármelo en mujeres.
Por cierto, eso me recuerda a aquella anécdota que me contaba mi abuelo. Un buscavidas famoso que solía rondar el casco antiguo, siempre le pedía dinero a la gente con la misma frase: “Deme dinero pa pan”. Y mi abuelo, como viejo zorro que era, todas las veces le respondía “Ah, yo es que para pan nunca doy, para vino sí, pero pa pan ni lo sueñes“.






